lunes, 28 de octubre de 2013

Capítulo 5

Otra vez con las malditas pausas dramáticas, que asco le estoy empezando a coger ¿Porque hace esto? Estoy empezando a odiar a las pausas y a ellos. Asquerosos que son.
- Doctor: Señorita Hunter. Tengo que llevarla ya hacer las placas.
MIERDA ¿Ya estamos otra vez? ¿A este médico no le han enseñado modales? No sé, llamar a la puerta y todo eso, no interrumpir conversaciones ajenas y tal. ¡NECESITO SABER QUIÉN NARICES ES EL GRUPO ESE! El mundo está en mi contra, o lo hacen ellos, están compinchados y lo están haciendo a propósito para que me muera de intriga, seguro.
- Ben: Entonces te lo digo más tarde mejor -se ríe por la cara que acabo de poner, seguro que ha sido una cara muy divertida aunque a mí no me haga nada de gracia, esto es inhumano-.
- Amy: No te rías de mí -se empiezan a reír todos por la cara de enfurruñada que pongo, les miro como si les intentara matar con la mirada, igual si sigo así un rato mas lo consigo- no os riais de mi -sigo mirándolos igual, ninguno cae-.
- Doctor: Bueno nos vamos ya -le miro y en su cara puedo ver cómo se está aguantando la risa- os la devolveré enseguida -mira a los tontos de mis amigos, ahora mismo no son familia, se están portando muy mal conmigo al no contarme cual es el grupo-.
- Amy: Si, si, que estas malas personas se están portando mal conmigo y me van a terminar volviendo loca.
- Doctor: Vale -echa la risa que se estaba aguantando- siéntate en la silla -acerca una silla de ruedas a la camilla-.
- Amy: ¿Enserio? ¿No puedo ir andando? Que yo sepa no estoy paralítica.
- Doctor: No, no puedes ir andando ¿no sientes dolor?
- Amy: No, ya lo he dicho antes -río- no me duele nada, me siento perfectamente, créame.
- Doctor: Cierto. Pero te llevaremos en la silla, así que siéntate.
- Amy: Joooo ¿enserio? ¿No puedo ir andando? por favor -le pongo cara de cachorrito abandonado-.
- Doctor: Aunque no sientas el dolor, tienes un par de costillas rotas, así que iras en la silla -señala la silla- más vale prevenir, no queremos daños más graves-.
- Amy: Vaaaaale -se que no voy a conseguir nada de aquí, así que me doy por vencida, me incorporo en la cama con ayuda de Taylor, me cojo en brazos y me sienta en la silla con cuidado o eso creo, me siento demasiado ridícula-.
- Derek: Hombre, mira, como una hermosa princesita que va en su trono y le llevan sus súbditos -lo dice con un tono algo extraño pero luego se ríe muy fuerte, le miro mal y le agarro del cuello de la camiseta-.
- Amy: No te rías tanto porque vengo enseguida, y sabes perfectamente que puedo hacer que te quedes en una como esta permanentemente -le digo seria y amenazadoramente, rápido cambia su cara de diversión por una de terror, no puedo con esa cara y enseguida rompo a carcajadas- es broma idiota, te tenias que haber visto la cara que has puesto, DIOS QUE ME MUERO -me río más fuerte-.
- Doctor: Será mejor que me la lleve ya, o sino no acabaremos nunca, y como se siga riendo así puede sufrir algún daño más grave en las costillas.
- Taylor: Si, porque si no sales pronto no vas a poder comer la comida que te gusta hasta que te den el alta.
- Amy: ¡COMIDAAAAA! ¡OMGGGG! ¿Y a qué espera? -salgo de la habitación yo sola como puedo con la silla de ruedas, asquerosas vendas- ¡Vamos! -nada más salir por la puerta giro a la derecha y sigo haciendo que las ruedas gire avanzando hacia delante-.
- Doctor: No es por ahí, es por el otro lado -me grita desde la puerta-.
- Amy: Y-ya-ya lo sabía -me doy la vuelta algo torpe, parece que estoy en un auto de choque, cuando he dado la vuelta voy hacia la puerta- ¿por ahí has dicho no? -señalo hacia el lado contrario al que he ido y él asiente y sigo andando, si se puede decir eso cuando estás en una silla de ruedas-.
- Doctor: ¡Ehh! quieta aquí -me para agarrando la silla- no te lo vuelvo a repetir de nuevo, tienes unas costillas rotas, no puedes hacer esfuerzos.
- Amy: Vaaaale -ya me acuerdo porque no me gustan los hospitales, todo el rato dando órdenes, y la mayoría de veces es para decir que no puedes hacer algo-.
- Luke: Perdónela, es que si le hablas de comida pierde el control, digamos que... se vuelve una fiera -reímos todos por lo que ha dicho menos el médico, que seguramente no lo ha entendido, aunque mejor así, lo único que hace es fruncir el ceño-.
- Doctor: Bueno, me la llevo ya, y no te rías, no te vayas a hacer daño. Nunca nadie me había entretenido tanto en mi trabajo, en parte es bueno y en parte no, porque no me dejáis llevármela, sois una familia muy especial, pero me la llevo ya.
- Amy: No sabe usted cuánto -me río-.
- Doctor: Que no te rías.
Me regaña mientras avanzamos por los pasillos hasta la sala en la que hacen las placas. Me tumban en una especie de camilla para sacarme las placas. Cuando terminan, me vuelven a poner en la maldita silla de ruedas, me llevan de nuevo a la habitación y me tumban en la camilla, que asco la estoy empezando a coger también.
Están todos dormidos de nuevo ¿tanto he tardado? bueno, se los permito ya que me han dicho que casi no han dormido en estos días, no le culpo por tener sueño, han estado pendiente de mí descuidandose ellos.
Mejor que duerman, no les quiero soportar luego, que sí están muy cansados, que si nos lleves tu las mochilas, que si nos traigas... bla bla bla.
Oigo como me rugen las tripas. Estoy deseando salir de aquí. Tengo tanta hambre que si fuera a un buffet libre me echarían de el por quiebra. Decidido, cuando salga de aquí me iré a uno.
¿Habrán traído los móviles? Mejor dicho ¿Habrán traído el mío? Miro por la habitación en busca de mi móvil y veo como Derek se despierta.
- Amy: Hola -susurro, no quiero despertar a los demás-.
- Derek: Hola -me responde también con susurros- ¿Qué tal estás? ¿No me vas a hacer nada no?
- Amy: Bien supongo, y no, no te voy a hacer nada -río bajo-.
- Derek: ¿Y qué es eso de que no sientes nada? -se levanta de donde esta con cuidado para no despertar a ninguno y se acerca un poco donde estoy-.
- Amy: Sí, no sé, es una sensación muy rara, es... como... no sé explicarme, mmm... ¿sabes esa sensación cuando se te duerme la pierna por ejemplo y sientes como un hormigueo pero a la vez que no tienes la pierna?
- Derek: Si.
- Amy: Pues no tiene nada que ver con eso -reímos los dos bajito-.
- Derek: Lo siento mucho -dice algo serio-.
- Amy: ¿Sentirlo por qué? Tú no tienes la culpa de lo que me ha pasado.
- Derek: En parte sí, no te tendría que haber dejado sola, me tendría que haber quedado a tu lado -baja la cabeza entristecido-.
- Amy: Ey... ven aquí idiota -río un poco, le abrazo del brazo y tiro de él hacia a mí acercándole un poco más- tú no tienes la culpa ¿vale? ni tu ni ellos ¿vale? así que no te preocupes -le acerco más a mí y le abrazo y él me lo devuelve, lo sé ya que le he visto cómo movía los brazos- ¿y lo de no sentir? a mi me parece una ventaja, con lo torpe y gafe que soy me vendrá muy bien, así no siento los golpes -reímos los dos-.
- Derek: Sí, tienes razón, eso tiene su parte buena.
- Amy: ¿Verdad? Son todo ventajas.
- Derek: No quiero presionarte ni nada pero... ¿Qué pasó aquel día?
- Amy: No tengo ni idea. Sinceramente no me acuerdo de nada, ni me acuerdo de aquel día ni nada de lo que pasó antes de conoceros.
- Derek: ¿De nada? ¿No te acuerdas de nada? ¿Pero nada nada?
- Amy: No, de nada nada. Pero no sé porque siento que está mejor así, que es mejor que no me acuerde de nada de lo que ha pasado. Es... raro. Es como si toda la vida hubiera estado sufriendo y al no acordarme de nada es como si... no se... me siento libre, como si me hubiera quitado un gran peso de encima. No sé si me explico.
- Derek: Si tranquila, pero ya sabes que nada en nosotros es normal. Y bueno, me alegra que te sientas así -sonríe tierno-.
- Amy: Sí -me río- eso es lo mejor de todo, somos... especiales -río de nuevo-.
- Derek: Entonces dices que no sientes nada.
- Amy: Nop.
- Derek: ¿Me dejas probar una cosa?
- Amy: Claro ¿el qué?
- Derek: Cierra los ojos y quédate quieta -le hago caso y los cierro-.
- Amy: A ver que me haces eh -río-.
- Derek: ¿No confías en mí? -dice con tono ofendido-.
- Amy: Sinceramente... No -río-.
- Derek: Me ofendes enana, te lo digo enserio.
- Amy: Sabes que te lo digo de broma bobo, siempre voy a confiar en ti y en los otros, os confiaría mi vida si hiciera falta.
- Derek: Oixxxxxx, bueno, entonces calla, shhhh.
- Amy: Vale, vale.
Me quedo callada y...  

domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 4

Miro atenta a Ben, siempre le encantan hacer pausas dramáticas antes de dar alguna noticia. Es tan dramático... Está a punto de decir en nombre de la banda de la que vamos a ser teloneros, veo como empieza a mover los labios para decir algo, pero justo en ese momento somos interrumpidos por el médico. ¿TIENE QUE ENTRAR AHORA? ¿NO HABÍA OTROS MOMENTOS O QUE? Entra aquí como si nada y deja con toda la intriga, eso no está bien, LA HOJA DE RECLAMACIONES.
Bueno, voy a intentar ser positiva, ver el lado bueno y a ver si tengo suerte y me dejan salir de aquí ya. Tengo demasiada hambre, se podría decir que me muero de hambre. Me pregunto si alguno de los aquí presentes será comestible, se me hace la boca un poco agua. ESTO DE PASAR HAMBRE ES INHUMANO.
- Doctor: Vaya, ya veo que está despierta y con buena cara ¿Cómo se encuentra señorita... -hace una pausa mientras mira los papeles de que están enganchados por una pinza a una tabla de plástico transparente, me imagino que es mi ficha- Amelia?
- Amy: Bien, supongo, la verdad no sé ni cómo estoy, no me encuentro mal tampoco, sólo sé que tengo mucha hambre, no me deja pensar -me río-.
- ***: Tú siempre tienes hambre Amy -ríe mientras se acerca a la camilla y se pone a mi lado revolviéndome un poco el pelo, que manía tienen con mi pelo porfavor-.
- Amy: ¡Hombre Taylor! mira Ben, uno de los bellos durmientes a despertado de su profundo sueño, ¿Quién te ha besado para despertarte? -Ben y yo reímos- no, ahora enserio, Ben me ha estado contando y me ha dicho que no habéis dormido apenas estos días, y sin comer, no deberíais de hacer eso por mí, sabéis lo importante que es comer y dormir. Quiero disculparme por todos los problemas que os estoy causando y os he causado, no sé qué haría sin vosotros.
- Taylor: Hey pequeña... -se sienta a mi lado en la camilla acariciándome las manos, lo extraño es que solo lo sé porque le he visto cogerme las manos y como mueve sus pulgares sobre el dorso de mis manos- no llores -¿llorar? ¿estoy llorando? veo como acerca su mano a mi mejilla y que pasa el pulgar por esta, me fijo en que cuando aparta el pulgar lo tiene húmedo, esto es demasiado extraño- no pasa nada ¿vale? -sonríe tiernamente, de la misma forma que hace siempre con nosotros, como si fuera un padre, para mí lo es, creo que es la única referencia paternal que he tenido- mira, cuando salgamos de aquí nos pegaremos un festín todos y recuperaremos las fuerzas que hemos perdido ¿vale? -sonríe de nuevo, me gusta su sonrisa, tiene una bonita sonrisa, es muy reconfortante- además, no creo que pudiéramos estar sin ti, ni me lo quiero imaginar, creo que yo acabaría volviéndome loco por la culpa de estos cinco, no podría con ellos yo solo, con cuatro no podría, imagínate cuando se juntaran todos -se lleva las manos a la cara poniendo una cara de terror muy graciosa- no sería lo mismo sin ti, y todos lo sabes. Es genial que estés con nosotros.
- Ben: Estoy totalmente acuerdo con Taylor, pero yo soy el más formal de todos -hace un gesto de superioridad de broma y yo me aclaro la garganta- bueno... tu a veces también, pero solo a veces, no te emociones -le miro mal y niego diciéndole que no estoy de acuerdo con lo que acaba de decir haciendo que él y Taylor se rían-.
- Doctor: Por lo que se ve ya estar mucho mejor -dice rompiendo el silencio en el que había estado hasta ahora mirando la escena que estábamos montando hace unos segundos, se nota que se está aguantando la risa- no había visto nunca antes a alguien haciendo bromas y riéndose en su estado como usted, y sobre todo estando tres días inconsciente. Es muy fuerte para ser tan joven, algunos habrían tardado meses en despertarse.
- Amy: Eso es porque soy especial -río-.
- Doctor: Si ya lo veo -vuelve a mirar sus notas- bueno, por lo que veo en el informe tiene un par de costillas rotas, hematomas por todo el cuerpo, rasguños superficiales por la cara y algunos más profundos por los brazos -cuando termina de leer todo esto, me mira con cara de estupefacción- ¿te duele mucho?
- Amy: No la verdad, ¿me tendría que doler mas verdad? no es la primera vez que me rompo una costilla, se que duele hasta al respirar, pero es que no, no... Eso, no me duele.
- Doctor: Aja ya veo -veo como empieza apuntar algo en los papeles de los informes- bueno, le haremos unas placas y si esta mejor esta noche ya estará fuera de aquí. Pero antes vamos a curar esas heridas para que no se infecten.
- Amy: De acuerdo. ¿Entonces puedo salir esta noche? Diga que si, diga que siiii, por fiiiiii. Necesito comida normal, pero mucha, tengo hambre -pongo carita de cachorrito, se me da genial poner caras de pena, que irónico que lo que menos me gusta es dar pena a alguien, pero bueno, grandes males grandes remedios-.
- Doctor: Bueno ya se verá -ríe, sé que no se puede resistir a mi carita súper mona y por eso se ríe para distraer- primero le haremos las pruebas, aunque si aparenta estar bien como está ahora mismo, estoy casi seguro de que estará fuera de aquí enseguida.
- Amy: ¿Y se tarda mucho en hacer esas pruebas? Diga que no por favor.
- Doctor: No, son solo unas placas, y no creo que tengamos que hacer nada mas, aunque aun son las 10:30 de la mañana, estoy seguro que tendremos tiempo.
- Amy: ¡¡¡BIEN!!!
- Doctor: Bueno lo haremos después de curarte y así tendremos los resultados pronto.
Asiento, el me empieza a quitar las vendas, lo está haciendo con mucho cuidado, se le puede ver la cara de concentrado que tiene. Vienen unas médicas con medicinas en una especie de bandeja, creo que son para desinfectar las heridas.
El doctor me termina de quitar las vendas, me miro los brazos. Me quedo un poco impactada por la cantidad de arañazos y la sangre que hay. Esto va a doler mucho, él lo sabe y yo lo sé.
- Doctor: No te voy a mentir, ya eres mayor y lo suficientemente inteligente como para saber que esto te va a doler mucho -un mini punto para mí por acertar-.
Me tenso. Veo cómo el doctor echa el alcohol en un trozo de algodón. Me preparo mentalmente y cierro fuerte los ojos. Me extraña oler más de cerca el alcohol y no sentir nada de dolor, no siento ni un pequeño escozor, ni un ligero toque ni ningún roce. Abro los ojos y relajo el cuerpo. Miro como el doctor está desinfectando las heridas, pero yo no siento nada, ningún dolor. En parte eso es algo tranquilizador, no me duele, y eso en este caso es bueno, pero me estoy empezando a preocupar un poco. Cuando acaba con uno de los múltiples cortes que tengo me mira incrédulo y yo le sonrío.
- Doctor: Vaya, es usted muy fuerte, con tales cortes no he visto en toda mi carrera a nadie capaz de soportar el dolor y sonreír. Y eso que llevo muchos años -yo muchos tampoco le echaría, no tiene pinta de ser muy mayor- normalmente los que intentan aguantar son los chicos, pero siempre ponen caras de dolor y se les escapan algunas lagrimillas traicioneras, hay otros que se ponen a llorar como niños pequeños. Pero tu nada de nada, ni una mueca de dolor, ni una lagrima, nada de nada, solo una sonrisa.
- Amy: Pues no sé porque lloraran -río un poco- no es para tanto, la verdad es que no duele nada, cuando pone el algodón sobre la herida no siento nada.
- Doctor: Aja, ya veo -frunce algo el ceño- bueno, en parte es eso mejor que sentir un dolor punzante, terminaremos con esto rápido.
Miro como coge otro cacho de algodón y lo baña en alcohol. Va desinfectando todas y cada una de las heridas de los brazos, una vez que termina con estas empieza con las heridas de la cara.
- Doctor: Bien, vale -me mira una vez que termina con las heridas de la cara- entonces... ¿no has sentido nada de dolor?
- Amy: No, ya le he dicho antes que no he sentido nada de dolor.
- Doctor: Vale ¿te importa que te haga una pequeña prueba? -niego con la cabeza haciéndole entender que no me importa, veo como me pellizca en la pierna- ¿has sentido eso? -niego con la cabeza- ¿puedes mover las piernas? -muevo las piernas demostrando que no tengo ninguna dificultad en hacerlo- vale -veo como me pellizca en el brazo- ¿y has sentido eso? -vuelvo a negar- esto es raro.
- Amy: ¿Por qué? ¿Qué me pasa?
- Taylor: Doctor ¿le pasa algo? no es normal que no sienta nada cuando se puede mover perfectamente.
- Doctor: La verdad es que no. Normalmente el sentido del tacto desaparece si tiene algún tipo de parálisis, pero este no es el caso. También puede ser el caso de que haya nacido sin el sentido del tacto, que dudo mucho que sea este el caso. Es muy raro que alguien nazca sin el sentido del tacto.
- Ben: ¿Entonces que tiene? vamos, estamos todos de acuerdo de que eso no es normal, es raro hasta para nosotros y ya es decir.
- Doctor: Tal vez haya recibido un golpe en la cabeza, por lo que por consecuencia ha perdido la sensibilidad, puede que sea durante un tiempo o puede que sea permanente. Sinceramente nunca hemos visto un caso así.
- Amy: ¿Está diciendo que puede que haya perdido el tacto para siempre?
- Doctor: Puede ser, pero también cabe la pequeña duda o esperanza de que solo sea durante un indefinido tiempo.
- Amy: Esperemos que solo sea durante un tiempo.
- Taylor: Todo saldrá bien, ya lo veras, no te preocupes de nada.
- Ben: ¡¡Siii!! Ya verás como todo sale al final bien, además cosas peores hemos pasado.
- Amy: Tenéis razón, además tiene sus ventajas, como soy tan torpe cuando me caiga no sentiré el dolor -río-.
- Doctor: Vaya, una paciente positiva, más pacientes así por favor.
- Amy: Si, bueno -digo entre risas- es mejor ver el vaso medio lleno que medio vacío.
- Doctor: Bueno, voy a coger hora para hacerte las placas, y si estas así de bien saldrás de aquí bastante rápido. Vuelvo en cinco minutos, no tardo.
- Taylor: Claro doctor.
El doctor de va de la habitación seguido por las enfermeras que han venido antes, Taylor y Ben se me quedan mirando. Nos quedamos mirándonos unos a otros durante unos minutos. Me agobia tanto que no dejen de mirarme que me veo obligada a romper ese silencio tan incómodo para mí.
- Amy: ¿Nos tendríamos que preocupar? -no voy a mentir, estoy algo asustada por esto que me ha pasado ¿Qué pasaría si no vuelvo a sentir nunca más? pero intento no pensar en eso-.
- Ben: No, para nada, tu estate tranquila, todo saldrá bien, no te tienes que preocupar de nada.
- Amy: Me refiero a esos cuatro -miro a los otros- mira que estamos hablando alto y tal pero no se despiertan para nada ¿estarán muertos?
- Ben: Ahora que lo dices... -los mira también- pues no lo sé.
- Amy: Tengo una idea -me río perversamente, me miran con algo de miedo- Taylor ¿tienes ahí la pelota esa que llevas para quitarte el estrés?
- Taylor: Claro, siempre la llevo conmigo ¿por qué?
- Amy: ¿Me la puedes dejar un momento? -le sonrío-.
- Taylor: Si, claro.
Se saca del bolsillo una pelota pequeña que cabe en la palma de la mano que sirve para quitar el estrés. Tiro la pelota a la cabeza de Luke, y hago que le rebote en la cabeza a Derek, luego a John y por último a Brian. Hago que termine en mi mano. Como les he dado con la pelota bastante fuerte se despiertan. Taylor, Ben y yo nos reímos fuerte y ellos nos miran sin entender.
- Taylor: No se te pasa ninguna idea buena por la cabeza -se sigue riendo y yo le devuelvo la pelota, la necesitará, y seguro que muy pronto, pobrecito-.
- Ben: Bien hecho Amy, choca -pone la mano cerca de mí para chocar los cinco, las chocamos riendo- ya lo controlas muy bien, pero deberías de intentar de no hacerlo en público.
- Amy: Si pa-pá, lo siento mucho -digo con un tono burlón que se nota mucho- vamos, no me ha visto nadie, además teníamos que reanimar a esos -río- encima que les salvo la vida... -me hago la indignada- desagradecidos.
Luke: ¡¡¡Hombre!!! Si la enana ya esta despierta ¿Qué tal estás? -me abraza- nos tenias muy preocupados tata -si, tata, todos me llaman Amy, o Amelia si están enfadados, pero él me llama tata, y yo a el tato. Tenemos una relación amor odio recíproca de hermanos. Para mí son todos hermanos, pero el que más él, es mi mejor amigo, en el que confío siempre, y le puedo contar todo, Tiene solo un año más que yo, eso nos convierte en los pequeños y nos defendemos mutuamente-.
- Derek: Si, no vuelvas a hacernos eso eh, que menudo susto nos has dado -me abraza, aunque él no esté en el grupo con nosotros siempre que puede saca tiempo para unirse, él es mi compi de travesuras, cuando nos juntamos los dos... MALO, muy malo. Porque aunque físicamente se le vea muy maduro le encanta hacer bromas-.
- John: Apuesto lo que quieras a que tienes mucha hambre -ríe- ya verás qué festín nos damos cuando salgas -dice entre risas y me abraza, sí, él es el único que me sigue el ritmo a la hora de comer, somos igual de guarros, parecemos unos cerdos comiendo, además de que comemos mucho los dos. Siempre nos preguntas porqué estamos tan delgados comiendo tanto. En una entrevista recuerdo que me preguntaron si era anoréxica porque estaba muy delgada. Sinceramente me gusta como estoy y no engordo porque mi cuerpo no quiere, se niega-.
- Brian: ¡¡¡ENANA!!! ¿Qué tal estás? ¿Ya estas mejor? -me abraza- nos tenias muy preocupados, como lo vuelvas a hacer te mato yo.
- Amy: Si, bueno, estoy bien a pesar de las amenazas -río- pero quiero salir ya de aquí, por favor, os lo suplico, sacadme de aquí, tengo mucha hambre, llevo sin comer días, DÍAS -ellos se ríen- no tiene gracia, pero bueno, cambiando de tema, me he enterado de que vamos a ser teloneros de un grupo internacional y que iremos con ellos de gira, pero aún no se quienes son ¿me lo podéis decir ya?
- Ben: Ah sí, es verdad, el grupo es...  


Capítulo 3

- ***: Amelia.
Oigo otra vez como susurran mi nombre, pero esta vez es diferente, la voz es familiar, esa voz la conozco muy bien, grave pero a la vez dulce, es la voz de Luke, uno de mis mejores amigos. Miro a todas partes pero no le veo, le sigo oyendo perfectamente, sigo mirando a todas partes, pero no le veo, me dice que todo va a estar bien. Me digo a mi misma que solo es producto de mi imaginación.
Empiezo a oír un ruido diferente mientras Luke me habla haciendo que su voz quede en un leve murmullo que no se escucha. Un gran ruido lo invade todo haciendo que se oiga en toda la estación. Es como si una máquina estuviera respirando pesadamente, ese ruido se me hace muy familiar, no lo puedo identificar, cada vez se intensifica más el sonido, hace que me sienta mucho más aliviada y a salvo, me reconforta. Me limpio las lagrimas que me estás rodando por las mejillas, cierro los ojos y abrazo a mi perrito más intentando tranquilizarme. No abro los ojos hasta que no me tranquilizo. Cuando abro los ojos veo ante mí una cabina, la cual antes no estaba antes ahí, estoy muy segura de ello. Parece vieja, creo que es una cabina de policía, creo que lo pone en ingles. Esta cabina también me parece muy familiar, sin embargo nunca había visto una igual.
Las puertas se abren, solo se ve la silueta de un hombre, no entiendo cómo me puede dar todo esto tanta confianza y seguridad, podría ser otro monstruo, pero aquí estoy, sin moverme. No entiendo cómo puede salir tanta luz de una cabina tan pequeña, sale tanta luz que tengo que poner la mano delante de mis ojos y cerrarlos un poco para poder ver.
El señor sale de la cabina y se me acerca. Ya no se oye ese ruido ensordecedor que había antes y consigo oír de nuevo a Luke, le oigo mejor pero siguen siendo murmullos, solo que esta vez no es solo Luke, también creo que oigo a John, Ben, Brian, mis otros mejores amigos, y también me parece oír a Taylor y a Derek, aunque no estoy muy segura.
El hombre ya está en frente mío, se arrodilla delante de mí, me mira a los ojos y me acaricia la mejilla tiernamente limpiándome las lágrimas que aún me quedan. Aun no consigo ver bien su rostro, hay mucha luz. Pero tiene un olor... ¿me recuerda como ese olor típico de casa? ese que cada vez que llegas a casa después de un viaje largo, entras en casa, coges aire profundamente y dices... ya estoy en casa, él huele a hogar por muy extraño que suene, es un olor único. Me está diciendo algo que no consigo oír, solo oigo como me llaman. Intento oír lo que dice o leerle los labios, esto se me da realmente mal, aunque creo que está repitiendo lo mismo que antes. Me coge las manos y me da algo, una carta. Sale un ruido de la cabina, él corre a ella y entra. Es extraño porque parece que está sufriendo. Pero... ¿una cabina sufriendo?
- Amy: No, no te vayas, no me dejes sola por favor.
Se vuelve a abrir la cabina, la luz blanca se ha convertido en una luz roja que seguro que no es nada bueno. Acompañando a la luz roja hay un sonido de sirena de advertencia a juego. El hombre se queda quieto en la puerta.
- ***: Lee la carta, todo irá bien no te preocupes, nunca vas a estar sola.
Entra en la cabina sin dejarme contestar y dejándome con muchas dudas. La cabina desaparece a los segundos con un destello que me hace cerrar los ojos.
Ahora me siento extraña, es una sensación extraña, me duele todo el cuerpo. Intento abrir los ojos aunque me cueste mucho, es como si mis párpados pesaran un kilo cada uno. Cuando consigo abrir los ojos del todo veo un techo blanco. ¿Dónde estoy? Estoy segura de que ya no estoy en la estación. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Miro a todas partes. Estoy en un hospital. ¿Qué me ha pasado? ¿Ha sido todo un sueño? Lo he sentido tan... real...
Me siento muy confusa y mareada. Me incorporo un poco, algo me impide hacerlo por lo que decido volverme a tumbar. Me miro y me impresiono bastante. Tengo los brazos repletos de vendas las cuales están bastante manchadas de sangre.
Miro al frente, la escena con la que me encuentro es muy divertida. Hay 4 personas durmiendo en el mismo sofá, en uno que es realmente pequeño. Río por lo bajo.
En él, están Taylor, nuestro guardaespaldas. Es un hombre de mediana edad, entre los 30 y 40 años, no nos quiere decir su edad el capullo de él, pero se conserva muy bien. Es alto y fuerte. Tiene una paciencia increíble, si fuera otro ya se habría pegado un tiro. Tiene el pelo castaño y ojos de color miel.
Luke, tiene 17 años. También alto. Pelirrojo, de pelo corto, rizado y revuelto. Me encantan sus ojos porque son verdes con motitas de verde oscuro, me mira raro porque muchas veces me quedo mirándole a los ojos atontada, muchas veces me da la sensación de que se mueven, creo que soy la única que me doy cuenta de ello, al igual que las pecas de su cara, se mueven de sitio, tal vez me esté volviendo loca o los demás están ciegos, si, los demás están ciegos. Tiene los rasgos de la cara muy infantiles a juego con su personalidad, la verdad es que cuando no es un capullo es muy tierno, parece un osito al que puedas abrazar.
Derek el hermano de Ben. Tiene el pelo negro como el carbón, lo lleva corto y revuelto, le da un toque de chico malo. Tiene unos ojos azules como el mar e igual de profundos, con una sola mirada te dice todo lo que siente, si está enfadado o alegre... Se le ve muy maduro. Tiene 20 años. El no pertenece a la banda, pero siempre que puede está con nosotros.
John, tiene 18 años, también alto. Tiene las fracciones de la cara bastantes duras. Su pelo castaño y rizado tiene vida propia, no se le puede controlar.
Y por último pero no menos importante, Brian. 19 años. Alto, como no. Rubio con ojos castaños, le llamamos muchas veces Bieber porque le encanta y tiene un aire a él.
En general todos tienen las mismas características. Son bastante altos y están todos en forma. Se nota que se aburren y se ponen a hacer ejercicio.
Están unos encima de otros, con posturas muy raras que tienen pinta de ser muy incómodas pero ellos duermen a pierna suelta tapados con una manta.
Sigo inspeccionando la habitación y veo a Ben dormido en un sillón junto a mi camilla. Ben es muy parecido a Derek, con la única diferencia de que Ben tiene los ojos de color esmeralda y su hermano los tiene azules. Ben se ve algo más infantil. Tiene 18 años. Se nota que él es el listo. Tengo la curiosidad por saber qué habrá hecho para engañar a Taylor para que se echara con los demás.
Niego con la cabeza y me río algo costosamente, es extraño. Ben va abriendo los ojos poco a poco, parece que le he despertado. Le saludo con la mano como puedo, me fijo en que aparte de las vendas tengo una vía en la mano. Me cuesta un montón mover la mano, me pesa demasiado.
Se levanta y viene medio corriendo donde mi.
- Ben: ¿Qué tal estás, enana?
- Amy: No me llames enana -siempre me tratan como a una niña pequeña, y ya no soy pequeña, hace mucho que deje de serlo-.
- Ben: Es lo que eres, eres la más pequeña de aquí, por lo que eres una canija y una enana.
- Amy: Habló aquí, el padre de Tutankamón.
- Ben: ¿Me estas llamando viejo?
- Amy: No, solo momia estupefacta -le sonrío tierna-.
- Ben: Mira que carita de niña buena pones cuando quieres.
- Amy: Si, bueno, siempre lo soy, aunque digáis lo contrario, y lo sabes.
- Ben: Ya, es que no nos lo demuestras mucho ¿sabes? -se ríe de una forma rara, como si no quisiera hacer mucho ruido pero lo hace igual- bueno ¿Qué tal estás? nos habías asustado mucho, estábamos muy preocupados por ti.
- Amy: Bien, supongo, aunque no me puedo mover ¿Qué me ha pasado? ¿Por qué estoy aquí?
- Ben: Llevas 3 días inconsciente, ¿en serio que no te acuerdas de nada de lo que te ha pasado?
- Amy: No, no me acuerdo de nada... -me llevo una mano a la cabeza ya que me duele a horrores y hago una mueca- ¿tú sabes algo? -digo cuando se me pasa algo el dolor-.
- Ben: Yo solo sé lo que vi, al igual que los demás. Cuando entramos en la casa estabas tirada en el suelo, inconsciente y llena de sangre. La casa estaba destrozada, había arañazos y cosas rotas por todas partes... creemos que entraron a robar pero... que nosotros sepamos no falta nada, y no sabemos qué es lo que querían, pensamos que puede ser por tu pasado.
- Amy: ¿Mi pasado? -ahora estoy mucho más confusa que antes, no me acuerdo nada antes de conocerlos a ellos, antes de eso está todo borroso incluso en blanco, no me acuerdo de nada ¿hice algo malo?-.
- Ben: ¿No te acuerdas de nada? ¿Ni de quién eres? ¿Nada?
- Amy: Se lo que soy y de quien soy, pero no me acuerdo de nada de antes de conoceros, esta... -me quedo pensativa un poco intentando recordar algo- todo borroso -con un poco de tono triste ¿por qué no me acuerdo de nada?
- Ben: Bien, te he preguntado a ver si te acuerdas de quien eras y aparte de contestarme eso me has dicho que sabes lo que eres, eso es buena señal -se queda pensativo, en el no es raro, el si piensa, al igual que Taylor, los otros ya... no sé yo que decirte- Ey -me mira-.
- Amy: ¿Qué?
- Ben: ¿Qué tienes en la mano?
Miro mi mano, y me fijo en algo muy extraño, está ahí, en mi mano, una carta, la carta que me ha dado aquel hombre en el sueño. Me resultaba muy familiar, extrañamente familiar. El hombre de la cabina de policía. Creía que solo había sido un extraño sueño, pero el caso de tener la carta en la mano me demuestra lo contrario. ¿Había pasado de verdad? En el sueño tendría unos 5 años ¿Y si es uno de mis recuerdos? Intento pensar, intentar recordar si eso es verdad. No consigo nada. Hasta que me acuerdo del peluche. El perrito con la letra A entre sus manos, también de la sudadera que me pongo en el sueño a causa del frío y de las fotos. Tengo esas cosas en mi cuarto. Eso lo recuerdo muy bien. El perrito siempre está encima de mi cama apoyado en la almohada perfectamente colocado, aunque la cama esté entera desecha. La sudadera aún me la pongo de vez en cuando. Y las fotos tengo todas en mi pared, excepto en la que salgo con esa asquerosa mujer, no sé quién es, solo sé que le tengo mucho asco. ¿Pero... cómo ha podido salir una carta de un sueño? Porque en todo caso de que sería un recuerdo estaríamos en las mismas, es imposible que algo salga de los sueños o de alguno recuerdo ¿entonces que ha sido eso? ¿Qué está pasando? ¿Es por lo que soy? ¿Es por eso por lo que me pasan cosas tan extrañas? ¿Hice algo malo en mi pasado?
Me acuerdo de estar todas las noches casi sin dormir, despertándome gritando y sudando por las pesadillas que tenía, sin embargo no me puedo acordar de lo que eran o de qué tratabán esas pesadillas. ¿He hecho algo tan malo que me atormenta por las noches? Bueno, sea lo que sea... tal vez así sea mejor, si no me acuerdo, no hay pesadillas que me atormenten. Recuerdo haber estado muy mal, pero no sé el porqué, tal vez por mis recuerdos. Sea lo que sea no siento carga alguna, siento como si me hubiera quitado un gran peso de encima, que esto libre de cargas.
- Ben: ¿En qué piensas?
- Amy: En nada, ya me conoces -reímos los dos- tranquilo, no te preocupes -se me queda mirando fijamente- ¡Eh! ni se te ocurra hacer eso, ni que se te pase por la cabeza la idea, veo tus intenciones, eres como un libro abierto para mí -le digo mientras le señalo-.
- Ben: Bien, vale, te acuerdas de bastante -ríe- aparte, aunque lo intente tampoco voy a poder hacerlo. Nunca entenderé porque no te puedo leer la mente, eres a la única que no puedo. ¡¡Me frustras!! No me gusta preguntar a ver en qué piensa la gente, me gusta saberlo por mí mismo.
- Amy: Que se le va hacer, soy especial, bueno, ya sabes a qué me refiero -digo entre risas para que luego el me acompañe con las risas-.
- Ben: Sisisisisi te entiendo perfectamente -lo dice con tono intelectual pero haciendo el bobo por lo que me hace gracia- además aquí no somos ninguno normal -dice también entre risas-.
- Amy: Yap, por eso, yo aquí encajo perfectamente ¿Cómo es que no se despierta? estamos haciendo mucho ruido.
- Ben: Normal que no lo hagan, llevamos los 3 días que has estado inconsciente casi sin dormir, nos tenías demasiado preocupados, casi ni hemos comido.
- Amy: Lo siento mucho, no hago más que daros problemas, soy un desastre, tendríais que salir a comer, sabéis que es importante, sobre todo siendo lo que somos, además que no me importaría si me dejarais para ir a comer.
- Ben: No te preocupes, tú no eres la problemática, lo somos nosotros, así que no te preocupes ¿vale? cuando salgas de aquí nos iremos a un bufete libre -ríe-.
- Amy: Vale -sonrío- la verdad es que tengo mucha hambre -río- ¿Cuándo traen aquí la comida?
- Ben: Amy, tu siempre tienes hambre -ríe-.
- Amy: Si, bueno -río también- ¿Cuándo voy a poder salir de aquí? he preguntado a ver cuando traen la comida, pero la comida de hospital no es muy buena que digamos, es mala, pero que MUY mala.
- Ben: Yap, pero bueno, esperemos que sea dentro de poco. ¿Sabes? Ya tenemos otro trabajo -sonríe de oreja a oreja, me recuerda al gato de Alicia en el país de las maravillas-.
- Amy: ¡¿Enserio?!
- Ben: Sip -sonríe- nos vamos de gira, con un grupo, y... es internacionalmente conocido. Cuando salgas de aquí acordaremos ya todo, el dinero, el tiempo etc.
- Amy: Por mí ya, estoy de puuuuuta madre.
- Ben: Niñaaaa esa bocaaaa. No querrás que te lave la boca con jabón ¿no? -pone voz de señora mayor, es muy gracioso, lo que hace el aburrimiento-.
- Amy: Cosas peores has dicho tú, y los demás, que aquí nadie es un santo ni un angelito eh.
- Ben: Touche -dice asintiendo-.
- Amy: ¿Sabes que eso significa tocar en francés verdad? –se le nota como le empiezan a subir los colores avergonzado-.
- Ben: También se utiliza como digo yo –río-.
- Amy: ¿Y de quien vamos a ser teloneros?
- Ben: Seguro que te hace mucha ilusión, son...  

sábado, 26 de octubre de 2013

Capitulo 2

Estoy sola, no hay nadie más, ya es tarde, ha oscurecido hace tiempo, está oscuro y hace frío. Mamá aún no ha vuelto, me ha dicho que cuidara las cosas, que iba a ir a buscar algo de comida y volvería, luego íbamos a coger un tren que va a la capital, aunque ya hayan pasado muchos trenes desde que se ha ido, pero cuando lleguemos a la capital iremos al aeropuerto en taxi y cogeremos un avión para ir a Disney World.
Estoy muy feliz, veremos a Mickey, Minnie, Donald y a muchos más, será muy divertido. No puedo evitar mover las piernas dando pequeñas patas en el suelo por la emoción.
Me acomodo en el banco, es el típico banco que hay en las estaciones de tren, este es de metal rojo, hace juego con la estación ya que sus paredes son blancas y rojas, el banco bastante frío, pero poniendo una chaqueta debajo no es tanto, llevo aquí... mmm... llegamos el lunes, y... he oído decir a unos hombres que hoy es domingo, lunes... martes... miércoles... jueves... viernes... sábado... y domingo, con cada día que digo voy sacando dedos, acabo con una mano abierta y en la otra mano con dos dedos, siete días, llevo aquí siete días. Llevo seis noches durmiendo aquí, esta es la séptima noche que pase aquí. ¿Dónde estará mama? ¿La habrá pasado algo? No puedo evitar preocuparme por lo que le haya podido pasar.
Oigo como me empiezan a sonar las tripas, tengo mucha hambre, me alegro de haber pensado en comer poco estos días para tener más para el viaje. Voy a ver si aún me queda alguna gominola. Abro mi mochila y busco por ella la bolsa de las gominolas pero ya no me queda ninguna. Me fijo bien en lo que hay en la maleta, solo hay ropa mía, no entiendo porque solo hay ropa mía, mama me dijo que llevaríamos algo de ropa pero que allí compraríamos ropa nueva. Le oí decirles a mis abuelos que nos había tocado mucho dinero. Para celebrarlo íbamos a hacer ese viaje.
Mientras sigo buscando entre las cosas en busca de comida, veo que hay un papel en la mochila, la leo despacio ya que no se leer muy bien. Cuando termino de leerla noto las mejillas húmedas y como se me van humedeciendo aún más por las lágrimas que voy derramando cada vez más. Me ha dejado, no me quiere. Por no tener dinero dice, JA, lo que quiere es gastárselo todo ella con su nuevo novio. Tengo 5 años pero no soy tonta, podría haberse inventado una excusa mucho mejor que esa. Me criaron mis abuelos porque ella se pasaba el día fuera de casa, no tengo padre, y ahora tampoco tengo madre, ni familia. No puedo aguantar más y comienzo a llorar. No me queda nadie.
Cada vez hace más frío, lo cual es muy raro para ser un día de verano, es como si estuviéramos en invierno de nuevo. Miro dentro de la mochila de nuevo, ya que era una de esas de deporte que son grandes y saco de ella una sudadera, me la pongo con gran rapidez, me levanto para estirarla bien, vaya, ya que me echa de casa y de su vida con una triste nota en la cual solo dice mentiras podría haber metido ropa de mi talla. La verdad es que no me quejo, la sudadera me llega hasta las rodillas con lo que me da bastante calor. Me vuelvo a sentar en el banco mirando la estación, en frente mío están las vías y en el otro lado de las vías hay más bancos como en el que estoy sentada. Aprovecho y saco mi peluche de la mochila, es un perrito de peluche, creo que es un cocker, y en cada pata tiene un extremo de la letra A quedando esta en el medio. Me lo regalaron mis abuelos, puede que sea uno de los pocos recuerdos que me quede ahora de ellos. Sigo buscando en la mochila por si encuentro algo de comer en ella, sin embargo, lo que llego a encontrar a parte de ropa es un sobre blanco en el fondo, lo abro y saco unas fotos, fotos mías, por lo menos a tenido el detalle de meterme alguna foto.
En la primera salgo yo con cuatro años y mis dos primos, son hermanos y se llevan dos año entre ellos, detrás de la foto pone "05/06/2001", me fijo mejor en la foto, da la impresión de que estamos en una especie de terraza en algún parque, hay una mesa azul de plástico con sillas a juego, yo y mis primos estamos sentados en las sillas y tenemos bebida en la mesa. En la segunda salgo yo con un disfraz de bicho, de una mariquita para ser más precisos, le doy la vuelta y esta también tiene una fecha detrás escrita "20/03/2000", ahí tenía 3 años, en la parte baja de la foto se llega a leer con letra muy nítida "día que compramos el disfraz de mariquita", no puedo evitar soltar una pequeña risa y me quito las pocas lágrimas que se me han quedado en las mejillas, recuerdo ese día, compraron ese disfraz, me lo pusieron como es habitual, me sacaron fotos con él y lo devolvieron a la tienda, ahorradores ante todo. Cojo la tercera foto, en ella salimos mi madre y yo, ella abrazándome a mí por la espalda ya que yo estaba subida a una pequeña roca en la que me hacía parecer más alta y llegarle a mi madre hasta los hombros, estamos en una especie de lago rodeadas de patos y cisnes, al igual que las dos anteriores también tiene una fecha detrás de esta "08/06/2001" recuerdo que me encantaba ir a ese parque, era muy divertido. La ultima foto salgo yo con mis abuelos, me encanta esta foto, salgo con la ropa de trabajo de mi abuelo, sus botas, sus pantalones, su camiseta y su casco, me queda todo enorme, parezco una enana con ropa de un gigante, miro detrás, pero a diferencia de las demás no hay ninguna fecha escrita, aunque no me haga falta, se perfectamente que día es, es el día de mi cumpleaños, el ultimo que he tenido, aquel día me lo pase genial, aquel día fue cuando me regalaron el peluche, el último regalo que he recibido y recibiré jamás.
Guardo las fotos de nuevo en el sobre y de ahí lo guardo en la mochila donde estaban. Me abrigo más, por suerte la sudadera me tapa bastante y me da mucho calor. Me abrazo a mi peluche y subo las piernas que tengo desnudas encima del banco. Debajo de la sudadera llevo unos pantalones vaquero que me llegan hasta la rodilla, justo hasta donde me llega la sudadera, también llevo una camiseta de manga corta de color turquesa y en los unas zapatillas converse turquesas a juego con la camiseta.
Cada vez siento más frío, saco otra chaqueta poniéndola bien estirada encima del banco y me tumbo encima de ella tapándome con la sudadera y abrazando a mi viejo amigo, mi peluche. Hace tanto frío que no puedo dejar de tiritar, veo como sale el calor de mi cuerpo con cada respiración, ahora sí parece invierno.
Empiezo a oír una voz que me llama, una y otra vez, me abrazo a mi peluche más, como si él fuera el guardia que está junto a mí para protegerme. La voz, sigue llamándome, una y otra vez, no para, y para variar no se de quien es, pero no me gusta, me da mucho miedo.
- ***: Amelia.
Es lo único que susurra una y otra vez la voz, es una voz muy grave y ronca, su voz retumba por toda la estación, miro a mi alrededor desesperadamente, no veo nadie ni nada, me tumbo otra vez y abrazo mucho más a mi peluche, como si fuera un escudo con el que los monstruos no me pueden hacerme daño, el me protege. Vuelvo a oír la voz, sigue repitiendo lo mismo, susurrando una y otra vez mi nombre. Esa voz me recuerda a la de un monstruo. Abrazo más a mi peluche y cierro con fuerza mis ojos.
- ***: Amelia.
Vuelve a susurrar, pero esta vez en mi oído. Abro los ojos y me siento sobresaltada mirando a todas partes rápidamente. Me quedo sentada, con las piernas encima del banco, pongo mi peluche entre mis piernas y mi pecho, y lo abrazo.
- ***: Amelia.
Vuelve a susurrar, noto como algo me toca la rodilla, miro, pero no hay nada. Tranquila, todo está bien, ahí no hay nada, es solo tu imaginación, no hay nada ahí, estate tranquila. Es lo que me repito a mi misma mentalmente una y otra vez. Sin embargo no funciona, no me consigo tranquilizar. Cada vez hace más frío, esto no es normal, toda la estación está inundada por una espesa niebla, pero estamos en pleno verano, no es normal que haya tanto frío aunque sean estas horas de la noche. Sigo oyendo esa voz tan siniestra es lo único que se oye aparte del castañeo de mis dientes a causa del frío.
- ***: Amelia -ríe fuerte, su risa retumba por toda la estación y hace que su eco dure un rato mientras se oye alejarse cuando va perdiendo su fuerza, como si se hubiera alejado ese monstruo invisible- nadie te quiere, y nadie lo va a hacer nunca, vas a estar sola siempre -se ríe otra vez, pero esta vez no hay eco- pobre niña tonta, lleva aquí toda una semana y la niña tonta no se dio cuenta que su familia no la quería, la dejaron sola y desprotegida, y nunca encontrará a nadie y se quedara sola ni sabrá lo que es el amor de verdad. Pero yo tengo la solución a tu problema, únete a mí, así no estarás sola, conmigo estarás a salvo, todos te harán daño pero yo te protegeré -tengo mucho miedo, no quiero oírle, solo quiero que se vaya- vente conmigo ¿Qué me dices?
- Amy: N-n-no -tartamudeo, es lo único que llego a decir, tengo una mezcla de miedo y frío que me hace un nudo en la garganta que no me deja hablar. ¿Todo esto es imaginaciones mías? Seguro que es por la falta de hambre, que tendré alguna alucinación o alguna pesadilla-.
- ***: Pequeña tonta, has derrochado tu oportunidad -ríe muy fuerte pero como la primera vez, haciendo que retumbe por todas partes y envolviéndome en su estruendosa risa- esto te traerá consecuencias muy malas -noto que me tocan el pelo, por el miedo me abrazo más a mi perrito de peluche, esa voz me pone los pelos de punta-.
Silencio. Es lo que hay ahora, un silencio que me da mucho más miedo, ¿se habrá ido? empiezo a oír unos pasos alejarse, miro hacia todas partes pero sigo sin ver nada, no hay nada ni nadie, ni ahora ni antes, mientras más se alejan los pasos. Suspiro aliviada hasta que oigo como alguien se acerca corriendo y susurros. Me tenso mucho y abrazo a mi perrito. El frío vuelve bruscamente.
- ***: Amelia.
Otra vez la voz, susurrando, miro la pared y veo una sombra de un hombre al lado de la mía, pero a mi lado no hay nadie. Empiezo a llorar por el miedo que tengo, cierro los ojos fuertes, como si así los monstruos de fueran a ir o con la esperanza de que al abrirlos despertaré de esta pesadilla. Los vuelvo a abrir de golpe cuando siento que alguien me acaricia la cabeza. No hay nada, pero miro la pared y esta la misma sombra, solo que esta vez me está acariciando la cabeza. NO ENTIENDO NADA. La sombra desaparece y se empiezan a oír pasos alejarse de nuevo, ahora se ve una sombra en la pared mientras andaba. NO ENTIENDO NADA, LAS SOMBRAS SIEMPRE ESTÁN UNIDAS A LAS PERSONAS, PERO ESO NO ES POSIBLE, LAS SOMBRAS TIENEN DUEÑO Y ESTA NO. No puede haber ninguna sombra sin dueño ¿no o sí? lo único que sé es que no me gusta nada esto que está pasando, bueno, ¿a quién le parecería normal ver a una sombra sola por ahí? Sigo mirando cómo se va la sombra de esa persona, pero de repente se convierte en la sombra de un pájaro, hecha a volar, sale de la pared convirtiéndose en un pájaro negro y de va volando, alejándose de mí. Suspiro de alivio, cuando de pronto...  

Capítulo 1

Hola me llamo Amelia Hunter, soy española. No es que lo sepa con mucha seguridad, pero a diferencia con todos los otros idiomas que he aprendido durante todos estos años, el español no lo he aprendido y me sale muy normal, como si lo hablara de siempre, y bueno, si fuera española sería normal que lo hablara de siempre. Ahora vivo en Londres con una gran familia que me quiere. Mi vida no ha sido muy buena que digamos, no digo que ahora no me vaya bien, me va genial, pero en estos 16 años que tengo, muchos de esos han sido unos años muy oscuros, aunque seguramente que haya gente que lo ha pasado peor que yo.
Aparte de ser una chica de 16 años, soy una chica bastante normal, delgada, alta, con una cara bastante normal, sin embargo hay gente que dice que soy guapa y atractiva aunque yo no me lo llegue a considerar, soy una chica normal y corriente, aunque pertenezca a una banda que ahora está bastante de moda, The Shadows. Yo no canto en el grupo, solo llego a hacer unos pequeños coros que cuando cantamos todos ni se me oye cantar, eso se debe a que tengo un gran miedo escénico, es ver a toda esa gente desde el escenario y que me entren unas ganas de vomitar increíbles, me horroriza pensar en ello, aunque gracias a mis amigos lo voy superando, a mi un puñado de gente no me va a echar atrás, pero la razón de que mis amigos me quieran ayudar es porque dicen que tengo una gran voz, mienten pero bueno.
Mi pelo es rizado y castaño que me llega un poco más abajo de los hombros, mi pelo es muy rizado, desaparecen peines en el, ya habrá como unos cinco en el. Mis ojos son de un azul cristalino que tira a gris, lo mejor es que en el escenario, como hay luces que cambian de color, mis ojos lo hacen con ellas.
Paso las 24 horas del día con John, Luke, Brian y Ben, mis mejores amigos, aparte de eso son mi familia junto a Taylor, nuestro guardaespaldas, yo digo que es nuestra niñera porque parece más eso que guardaespaldas, y también está Derek, el hermano de Ben. John, Luke, Brian, Ben y yo formamos la banda. Todos son más mayores que yo, y para ellos soy la niña pequeña, lo cual no me parece justo, para ellos soy la hermanita pequeña, me protegen demasiado, y yo ayuda no necesito, aunque no viene mal saber que tienes a gente de confianza en la que poder confiar y saber que va a estar siempre ahí cuando la necesites. Les quiero, aunque nunca lo vaya a reconocer públicamente, pero los quiero muchísimo. Después de todo son mi familia, la única que tengo.
Antes de conocer a estos locos, yo vivía con un hombre, un viejo, buen y gran hombre. Él, desgraciadamente murió y es entonces cuando conocí a esta panda de idiotas. Lo mejor es que son como yo, son... como decirlo... ¿especiales? sí, podría decirlo así, más adelante entenderéis de lo que estoy hablando. Aún estoy algo deprimida ya que ha muerto hace poco, estuvo desaparecido durante un gran tiempo, durante el cual conocí a los chicos, luego volvió para que yo y unos amigos asistiéramos a su muerte. Tengo mis sospechas de que sigue con vida, conociéndole es lo más seguro, o por lo menos eso es lo que quiero pensar. Él ha vivido muchas cosas, enfrentado a cosas inimaginables y no puede morir así porque sí. Ahora no está conmigo, pero cuando puedo, estamos de viaje, o sea de noche y no puedo dormir o necesito algo de inspiración... sea el momento que sea me quedo mirando el cielo, con la esperanza de que vuelva, que lo que pasó aquel día solo fuera una estrategia para que sus enemigos no le buscarán más y a nosotros no nos molestarían al ser los testigos de su muerte.
Aunque no me puedo quejar, soy joven, famosa y tengo dinero. Nuestra banda ha tenido mucho éxito desde el principio. Junto con mis amigos vivo un sueño que millones de personas desearía tener. Pero como todas las cosas tiene sus inconvenientes, aparte de que no tenemos casi vida personal tenemos otras cosas que más adelante averiguareis.
En realidad no soy tan rara, bueno, solo un poco... vale mucho, no lo voy a negar. Aparte de ser "especial", nunca he ido al colegio, aunque eso sea muy especial no es esa la cosa especial que tenemos. Mi cerebro es como una esponja que lo absorbe todo, por lo que soy bastante inteligente. Tengo facilidad para recordar las cosas, pero eso no siempre está bien, muchas veces lo único que quieres es despertarte y no acordarte de nada. Al hacernos famosos dijimos que estudiaba en casa de pequeña por una fobia a los espacios abiertos, y el supuesto profesor que me daba clases lo hicimos pasar por muerto para que nadie descubriera la verdad.
Nadie sabe mi verdadera historia salvo mis amigos y aquel hombre mayor con apariencia joven, mi familia. Ellos son los únicos que saben mi historia porque la han vivido conmigo, y yo, ahora, la compartiré con todos vosotros.
Yo sé el pasado, algo que tengo esperanza de borrar, cosa que no creo que pase, está grabado en mi mente, como la tinta de un tatuaje marca la piel permanentemente o como las pinturas de las cavernas que algún día hace millones de años pintaron nuestros antepasados y aún perduran, mis recuerdos siempre permanecerán conmigo, es algo con lo que tendré que vivir el resto de mi vida. El futuro solo lo sabe el destino. Y yo compartiré con vosotros esta historia, si es que la queréis oír. Esta es la historia de mi vida.
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El grupo The Shadows es un grupo que ha existido de verdad, era un grupo británico que se desintegró hace tiempo ya. Nunca he oído música de ellos, pero como necesitaba un nombre para el grupo... pues he puesto lo primero que se me ha ocurrido, pero antes de ponerlo he mirado a ver si había un grupo con ese nombre y casualmente sí que había uno.