Desvío la mirada de la carta y miro a Taylor.
- Amy: ¿Taylor a donde vamos ahora?
- Taylor: Tenéis una entrevista, como tu ya estas fuera del hospital, había pensado que podríais ir todos, y si te sientes lo suficientemente bien pues salir tu también y desmentir los rumores que se cuentan. Vuestro manager me está presionando para que vayáis a la entrevista.
- Amy: Vale, por mi bien, me encuentro perfectamente. Pero vamos con una condición. -me mira un segundo- luego iremos a comer algo, me muero de hambre y necesito comer, al igual que vosotros.
- Taylor: Sí, no te preocupes -ríe- Tardaremos un poco en llegar, duerme un poco sí quieres .
- Amy: ¿¡Estás de broma!? he dormido durante tres días, ¿no crees que ya he dormido suficiente? Los que tenéis que dormir sois vosotros, aunque no creo que me dejes a mi conducir -el niega- bueno, pues me pide despertar a esos cinco terremotos que se han dormido, ¿no te da la sensación de que el coche tiembla por sus ronquidos? -se ríe más-.
- Taylor: Para empezar, está el coche en marcha, y segundo, ¿no decías que no sentías nada?
- Amy: Y no siento, pero me hago a la idea de que tiembla por sus ronquidos, nos van a dejar sordos -reímos los dos-.
- Taylor: Eres mala y una exagerada.
- Amy: Nah, imaginaciones tuyas, ¿pero les puedo despertar yo?
- Taylor: Vale, todos tuyos, si eres capaz de despertarles en menos de un minuto, te invito a la comida.
- Amy: Trato hecho, lo hecho, hecho está y no te puedes ir atrás.
Se vuelve a reír y nos quedamos en silencio. Solo se oyen los ronquidos de cinco cerditos y la radio del coche. Algún día se despertaran con sus propios ronquidos. Lo peor es que luego dice que ellos no roncan, claro, claro que no roncan, y yo soy un gato. Seria muy gracioso que eso pasara la verdad. Se despertarían y estarían preguntándose haber quien les había despertado con unos ronquidos, y empezarían a buscar por todas partes. Me río mentalmente, mentalmente perturbada es lo que estoy. Se me escapa una risa.
Como Taylor a dicho que aún queda tiempo hasta llegar al programa donde nos harán la entrevista decido leer la carta. Abro el sobre y saco el papel, la leo.
Amelia, no tengo mucho tiempo. La única forma que tengo de contactar contigo es mediante los sueños, por eso te he dejado esta carta, porque aun me recuerdas en el interior de tu mente. Tal vez ahora no me creas, pero tengo mis sospechas de que van detrás de ti y tal vez intenten robar todos tus recuerdos, a no ser que lo hayan hecho ya. En el caso contrario, debes intentar recordar, tus recuerdos son la cosa más importante que tienes ahora mismo para ti, te ayudaran a mantenerte con vida y a no perderte. Todo esto te debe resultar demasiado extraño, pero no tienes nada de que temer. Intenta recordar y mantente alerta, tus amigos son en los únicos que puedes confiar, nunca estarás sola, tus amigos y yo estaremos contigo, aunque yo no este físicamente, pero estaré cada vez que me necesites. Cada vez que pueda contactarme contigo estaré en tus sueños. Espero que estés bien pequeña, cuídate. Encontrare la manera de estar siempre en contacto contigo.
Firmado: D
Me suena mucho la D esa. Intento recordar de que me suena esa letra.
De repente, me empiezan a venir muchas imágenes a la cabeza. Cierro los ojos con fuerza cuando un ruido infernal me inunda los oídos que me esta volviendo loca y me provoca un gran dolor de cabeza. Me vienen imágenes de gente diferente que repite lo mismo. Doctor. Doctor. Doctor. Doctor. Todo el rato repitiendo lo mismo. Doctor. Hasta que me llega una imagen mas nítida que las demás de un hombre sonriendo. No aparenta más de 30 años, además de tener un pelo despeinado que le hace aparentar algo mas joven. Va vestido con una chaqueta marrón, una camisa de un azul pálido tirando a blanco, también lleva una pajarita granate adornando la parte superior de la camisa. A pesar de no aparentar muchos mas de 30 años, no puedo evitar pensar que tiene muchos mas años de los que aparenta.
Veo como empieza a mover los labios. "Hola, soy el Doctor" dice con una sonrisa despreocupada. Abro los ojos lentamente cuando se me empieza a pasar el dolor de cabeza. Ese hombre... es el mismo que el del sueño. Se que es él, aunque en el sueño no le pudiera ver la cara, el peinado... la voz... se que es él, no hay duda.
- Taylor: Amy ¿estás bien? ¿Por qué lloras?
- Amy: ¿Estoy llorando? -me paso los dedos por la mejilla, al separarlos de mi rostro veo como están humedecidos-.
- Taylor: Sí, ¿estás bien?
- Amy: Sí, sí, no te preocupes -digo mirando las lagrimas distraída-.
- Taylor: Vale, está bien. Ya estamos llegando -no oigo muy bien lo que dice, no le pongo mucha atención, pero aún así asiento-.
- Amy: Doctor... -se me escapa en un susurro. No se quien es, sin embargo siento como que le conociera desde hace mucho y que es muy importante para mi-.
- Taylor: ¿Doctor? ¿Has dicho Doctor? ¿Nuestro Doctor?
- Amy: ¿Eh? -salgo de mi trance- no me hagas mucho caso -río un poco- es muy raro, pero no debe de ser nada -le sonrío-.
- Taylor: ¿No te acuerdas de él verdad?
- Amy: No, la verdad ¿tú me puedes ayudar? ¿Me puedes decir quién es? Siento que es muy importante para mi, pero no lo recuerdo muy bien -suspiro-.
- Taylor: No, lo siento, es algo que tienes que recordar tu sola, no te puedo ayudar.
- Amy: Está bien -suspiro, se que no me servirá de nada insistir, es muy cabezota. No me apetece perder el tiempo insistiéndole para nada. Hicieron bien en contratarle como guardaespaldas, es incorruptible, a veces eso da asco lo profesional que es-.
- Taylor: Bueno, ya hemos llegado, son todos tuyos, tienes un minuto -mira su reloj-.
- Amy: Bien -sonrío malvadamente- ¿Tienes aquí mi mochila?
- Taylor: Sí, está en el maletero, ¿por qué?
Voy al maletero, saco la mochila. Busco por los bolsillos y entre mis cosas hasta encontrar los tapones para los oídos y saco dos pares de ellos.
- Amy: Póntelos -le doy un par de tapones y los otros me los pongo yo-.
- Taylor: ¿Qué vas a hacer? -vuelvo a buscar entre mis cosas hasta encontrar un silbato canino- vale, me hago una idea de lo que quieres hacer -se ríe-.
- Amy: Es la única forma de que hagan caso y se despierten rápido -río- ya sabes como son, aun no entiendo como no llegan a despertarse con sus ronquidos.
- Taylor: Tienes razón -ríe-.
Hago sonar el silbato. Puedo llegar a oír un poco del sonido tan irritante que hace. Sujeto el silbato con mis dientes mientras lo hago sonar mientras me tapo los oídos con las manos y cierro los ojos con fuerza. Después de unos segundos consigo que los cinco despierten.
- Taylor: Ya se como hacer que para que os despertéis con mas rapidez y así no llegar tarde a ninguna parte -me lo quita-.
- Amy: Eh, que yo siempre me levanto cuando tu me llamas, a veces incluso antes.
- Taylor: Lo se, pero lo tendré por si acaso, a ellos si que les voy a despertar así.
- Amy: Te ahorraras mucho tiempo.
- Taylor: Ya lo creo yo que si -sonríe malvadamente y le miro con el ceño fruncido, no quiero ni saber lo que se le pasa por la cabeza-.
Cuando salen todos del coche, andamos hacia la puerta del estudio donde nos harán la entrevista. Por el camino los chicos se me quejan por la manera en la que le he despertado. Que se jodan. Que a mi muchas veces me han despertado de peores maneras.
Recuerdo un día en el que tuve que dormir en una colchoneta. Mientras dormía me llevaron a la piscina con ella, me tiraron algo a la cabeza, y al despertarme tan de golpe me caí al agua. Que te lo hagan en verano ni tan mal, es más, lo agradeces. PERO QUE TE LO HAGAN EN PLENO INVIERNO NO MOLA NADA DE NADA. Así que les debía una, y con esto definitivamente estamos en paz, hasta que me la devuelvan y todo vuelva a empezar.
Cuando llegamos, una chica con unos auriculares nos lleva a la zona de maquillaje, donde obviamente nos maquillan. Mientras esperamos, aprovecho para comer, tengo demasiada hambre y por fin tengo comida. Si no aprovechaba esta oportunidad tan buena se que podría morirme de hambre aquí mismo.
No puedo evitar comer como un animal, más bien como un cerdo. ¡Dios que hambre tenía! No soy la única que esta así. Mis amigos están comiendo tan mal como yo. A veces me asusta lo mucho que nos llegamos a parecer en tantas ocasiones. Cuando nos toca salir tragamos todo lo que llevamos en la boca y seguimos a un chico que nos lleva al plató.
Y como siempre pensando en comida, jajaja. Me encanta :)
ResponderEliminarjajjajaja sip. Recuerda que seguramente me veras en navidad, y me deves algo :)
EliminarCierto jaja, me lo apunto en la agenda, jajaja
EliminarESOOOO!!! Que no se te olvide
EliminarNo no jjajaja
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